Nov 07
20
Vuelve, un año más
Ya hablé hace unas semanas del frío que hacía. Bueno, sobra decir que si entonces hacía frío, ahora salgo a la calle y se me congelan los dedos.
Pero… hay algo en el ambiente. Olor a… ¿Chimenea encendida? ¿Quizá?
Es extraño, pero es un sentimiento cálido. Supongo que por eso no nos llegamos a congelar…
Y me gusta. Me gusta salir del edificio y sentir el frio llegando hasta la última de las células de mi cuerpo, y luego oler y sentir ese ambiente cálido recorriendo todo lo que el frío ha intentado helar sin éxito.
Entonces es cuando sigues andando. Y ves una tira de espumillón puesta en una tienda, con dos bolas de colores colgando. Bueno, vale, tres. Malpensados.
Y en otro sitio ves un árbol decorado con muchas bolas de colores, espumillón y luces. Y te fijas en las calles, entre los edificios hay ristras de bombillas haciendo figuras de campanas, angelitos, estrellas…
Sí amigos… Llegó. Llegó la Navidad.
Y este año, más que nunca… me encanta.
Bueno, también lo hemos notado en que hay más anuncios
en televisión de colonias, bombones, juguetes…
Consumismo… la cara fea de la Navidad…
