Me gustaría hablar hoy de gente muy especial.

Supón que, sin comerlo ni beberlo, por circunstancias de la vida, por circunstancias familiares, por circunstancias, simplemente, te ves envuelto en un problema. Un problema que no tiene que ver directamente con tu persona, pero tienes que cargar todo el peso tú sólo. Ya sea porque el resto de gente huya como cobardes al ver el problema, ya sea porque simplemente no tienes nadie más a quién acudir. Tienes un problema serio, y lo tienes que afrontar tú sólo.

No puedes escaquearte. No es un problema que puedas dejar para mañana o pasado. No es que te hayan pinchado la rueda de tu coche, o que se te haya estropeado la lavadora. Es algo que siempre está presente, y no puedes deshacerte de él de ningún modo, no es posible.

Creedme cuando os digo, que existen estos casos, por increibles que parezcan. Y, sin quitarle importancia a estos, no tienes que irte a buscarlos al tercer mundo. Pueden sucederle a tu vecino del cuarto.

Hay algunos que, ante la presión que supone que todo el peso de un problema tan grave, que toda esa responsabilidad de intentar que todo salga bien recaiga sobre sus hombros, directamente huyen. Otros simplemente miran hacia otro lado, y se desentienden hasta que el problema, por sí solo, cese. Porque en algún momento, se detiene, y no suele ser con final feliz.

Sin embargo, hay algunas personas, quizá una entre miles, que sienten todo ese peso encima, y les pesa igual que a los demás, de acuerdo. Pero no huyen. Quizá no tengan más remedio que quedarse a afrontarlo, pero lo afrontan. No quieren hacerlo, pero lo hacen. Dejan sus vidas a un lado por ello.

Por ayudar a alguien que lo está pasando mal, por tener que cuidar a alguien que no puede valerse por sí sólo… No es que quieran o no quieran hacerlo. Es que las circunstancias, a veces, obligan a una persona a tener que enfrentarse a estas situaciones. Y hay que tener mucha fuerza y mucho valor para seguir adelante.

Desgraciadamente, sé de lo que hablo. Estos días me toca de cerca un caso así, que, por preservar la intimidad y privacidad de esta persona de la que os hablo, no contaré ni el caso, ni de quién se trata. Solo quiero desde aquí decirle a esa persona que no está sola, y que sabe que tiene todo mi apoyo y mi ayuda si la necesita.

Quería así también rendir un pequeño homenaje a todas esas personas que, por circunstancias de la vida, se ven obligados a afrontar un problema grave, y lo afrontan lo mejor que pueden, sin huir de él.

Son verdaderos héroes, y merecen nuestra admiración.

Mucho ánimo. Un abrazo.

1 Comentario en “Por circunstancias”

  1. solo se me ocurre decir una cosa…. mucho animo y adelante héroe

    Enero 9th, 2008 | 16:50

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