Nov 08
23
Cuánto sol hace (Quantum of Solace)
Acabo de llegar del cine de ver la nueva película de James Bond. Realmente me esperaba algo más. Rectifico: mucho más.
Hay que decir que no he visto muchas de Bond, que yo empecé en la época en que entraba el bueno de Brosnan, el cual para mi es y será siempre James Bond. Pero es lo que tiene nacer a finales de los 80. Cualquiera que no haya visto ninguna antes de Goldeneye, si dices “James Bond”, te responderán “Pierce Brosnan”. No dudo ni contradigo a ninguno de los que me digan que Sean Connery es el mejor Bond que ha habido, básicamente porque no tengo criterio para rebatirles esa idea (Cosa que espero arreglar en breve).
Conste que voy a hacer una crítica de la película, pues la verdad es que la interpretación de Daniel Craig no es mala, me parece un actor bastante bueno, y el resto de actores también lo hace muy bien. Aunque no sé qué pinta Fernando Guillén Cuervo ahí en medio, no pega en absoluto, pero bueno, como decía, los actores, bien.
Para los que no vayáis a leer la crítica personal que hago de la película, tened en cuenta que antes de ver Quantum of Solace teneis que ver la anterior, Casino Royale, obligatoriamente, si no queréis perderos en la trama. Y que vais a descubrir que no solo “segundas partes siempre fueron malas”, si no que además, “segundas partes pueden joder a primeras partes”. Es el primer caso que veo de destrozo de una película por parte de una secuela. Con lo bien cerradita que queda Casino Royale… ¿Para qué volver a abrirla?
Hecha la aclaración, paso a comentar Quantum of Solace…
[Spoiler Alert: Se desvela parte de la trama de la película en el siguiente texto]
Para empezar, hay que hacer memoria. Remontémonos a 2006, Casino Royale, una película a mi parecer bastante buena, aunque empieza a perder la esencia Bond que caracterizaba a las anteriores. Al final, un señor que solo habíamos visto en las primeras escenas de la película (el Señor White), se lleva el dinero de la partida del Casino. Bond lo descubre, le pega un tiro en una pierna, y le dice “Me llamo Bond, James Bond”. Fin de la película, un final genial, un broche perfecto para Casino Royale. No deberían haberla tocado más.
Comienza QoS con una persecución de coches. Escenas trepidantes, rápidas, fugaces… De este tipo de escena que marean y pierden al espectador porque no sabe qué narices está pasando. Solo ve coches dándose de leches y pegándose tiros, pero no sabe muy bien quién dispara a quién ni quién se choca contra qué.
Bond se choca y muere, fin de la película. Es coña. Obviamente, por poco que veamos en las escenas, sabemos que esto no puede ser, y el bueno de Bond escapa, eso sí, con el coche destrozado. Se mete en una callejuela, y ahí en un garaje que viene a ser la sede secreta en Italia del MI6. Allí está M, y unos cuantos más de la organización, con una sala de interrogatorios preparada. ¿A quién van a interrogar? A un señor que Bond saca de su maletero y que viene a ser… ¡Ostras, pero si es el Señor White! ¡Con su balazo en el pie y todo! Lo sientan en la sala, le empiezan a interrogar y, ¡Ah! ¡No te fies ni de tu sombra! Un supuesto agente del MI6 saca un arma y empieza a pegar tiros. Salen vivos M y Bond, como no podía ser de otra forma.
Este chaval tan majo sale a correr, seguido de cerca por Bond, que se ve que al principio de la primera película aprendió a saltar tejados pero aún no lo ha perfeccionado del todo. Piñas, hostias, caídas de un décimo piso con rotura de andamios por el camino, y otra vez escenas mareantes para que al final el agente doble muera de un tiro, y Bond salga ileso, pero con el traje lleno de polvo. Ni un rasguño. Y el Señor White se ha escapado, obviamente.
Llevamos 15 minutos de película y hemos mareado al espectador dos veces, ¡Genial! ¡Menudo ritmo! No será la ultima secuencia de escenas trepidantes y moviditas a la que el espectador se enfrenta durante la peli, hay muchás más. Pero no voy a destripar más.
Ni que decir tiene que, de las pocas que he visto de Bond, ninguna ha tenido precuela ni secuela. Todas son autoconclusivas. Todas tienen un toque que las caracteriza, y que en QoS se ha perdido totalmente. Sabes que es una de James Bond porque lo dice en el título, que si no, podría ser cualquier otra en el que se mezclen corrupción, tiroteos y drama. Ni siquiera dice la mítica frase “Me llamo Bond, James Bond” en toda la película.
Otro detalle confuso, Bond sigue cabreado por la muerte de Vesper (Casino Royale) y buscando un por qué. Un por qué que no solo a más de uno le habrá extrañado, ya que tienes que haber visto Casino Royale antes (y con antes me refiero a un par de días antes) para entender QoS, si no que no se termina de dejar claro.
Bien. Tenemos secuelas, amores profundos… ¿Qué más nos queda para terminar de destrozar la saga? Ah sí, el punto álgido de la película. La organización Quantum. De la cual solo puedo decir que es una especie de organización que controla al mundo, una especie de mano negra que mueve los hilos para que absolutamente todo lo que pasa en el mundo les favorezca, venta de países, sublevaciones, guerras, etc. Esto lo he podido deducir después, porque realmente, en la película nombran “Quantum” una sola vez y de pasada, en una extraña reunión de sus mandatarios, y a la que Bond se cuela por casualidad.
Así que la peli se basa en descubrir una organización que casi no se ha nombrado en la peli. Y por supuesto, no la terminan nunca de descubrir ni de atrapar.
Llega un momento que piensas “irá por la mitad”. Y miras el reloj. Quedan menos de 15 minutos. No me lo puedo creer. ¿Tan abierto lo van a dejar todo? Muy bien tienen que cerrarlo para que les quede bien… Efectivamente, la película queda muy abierta, demasiado, pidiendo a gritos desesperados una tercera parte que lejos de arreglar el asunto, va a terminar de estropearlo todo, visto lo visto.
Lo que mal empieza, mal acaba, y esta película no es una excepción. QoS deja con un amargo sabor de boca y con la impresión de que no era una peli de Bond la que acabas de ver.
Si la saga sigue este ritmo, desde luego, está condenada.
