Ene 10
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Memorias de un Hamster [III]: La Gran Escapada
De Spinky se pueden decir muchas cosas. Que es suave, marroncita, blandita, comilona, muy loca, mordedora de barrotes, rápida… Pero si hay algo que la caracteriza es su especial interés en escaparse.
Supongo que es algo normal de todos los roedores que viven en una jaula, claro. Pero estoy seguro de que no muchos consiguen su objetivo. Spinky un día lo consiguió.
Y mira que lo tiene difícil. Los barrotes lleva mordiéndolos meses, y lo más que ha conseguido ha sido quitar la pintura. Las puertas no es capaz de abrirlas. Y los tubos, con lo que cuesta encajarlos, es imposible que sea capaz de desencajarlos. Excepto uno: el tubo que cierra la jaula.
Para ponernos en situación, explicaré cómo es la jaula. La jaula de Spinky consta de dos jaulas iguales unidas por tubos, una encima de una mesita y la otra en el suelo. Cada una tiene su puerta central y dos agujeros, uno en cada lado, en los que encajan perfectamente los tubos, además de un tercer agujero en el techo, también para tubos. La jaula superior tiene estos tres agujeros desempeñando la acción para la que fueron diseñados: sujetar el circuito de tubos. Hay un tubo que va desde el suelo de la jaula hasta el piso superior, usando dos agujeros de la jaula. Del tercer agujero sale un tubo hasta la jaula inferior.
En la jaula inferior, sólo se usa un agujero, el del techo, que es por donde Spinky llega a la jaula inferior, concretamente al segundo piso de la jaula. Los otros dos agujeros están taponados con cierres especiales para tubos.
Los tubos se encajan unos en otros con unas arandelas de plástico nada flexibles, y muy difíciles de colocar. El cierre especial también va encajado en una de estas arandelas, que a su vez, encaja perfectamente en el agujero de la jaula. Aquí es dónde entra en juego Spinky. Una parte de la arandela, lógicamente, está dentro de la jaula, sobresaliendo del agujero. Y otra de las cosas que se puede decir de Spinky, es que es muy lista.
Se pasó días mordiendo todo el borde sobrante de arandela, hasta que llegó un punto en que dejó de sujetar el cierre. Este cierre cayó al suelo, dejando el agujero abierto. Ya tiene un hueco por donde escaparse.
Esto ocurrió por la noche, no sabemos a qué hora. Cuando me levanté para ir al baño a prepararme para irme a clase, me encontré a Spinky en el cuarto de baño, no me preguntéis qué hacía allí. Aitzi se llevó un susto enorme cuando me oyó pronunciar su nombre en el baño.
Esta pequeña escapista, que sustos nos da de vez en cuando…
