Un año más llega a los hogares de todo el mundo la Navidad. Lo hace acompañada de turrones, polvorones, frío, luces de colores… regalos, broncas, prisas…

A mi desde pequeño me encanta la Navidad, es mi fiesta favorita. Supongo que entonces pensaba que era por los regalos. Cuanta mentira junta y reconcentrada: hoy me doy cuenta de que antes me gustaba la Navidad por la extraña calidez que siempre conseguía aportarme cuando llegaba, y el dulce sabor que me dejaba en la boca cuando marchaba, más lenta eso sí que para el resto de niños, puesto que yo la alargaba hasta el día de mi cumpleaños.

Tirarme en el sofá a ver la tele, que entonces los anuncios de perfumes y juguetes llenaban la programación, como cada año; con el árbol que mi hermano, mis padres y yo decorabamos con tanta ilusión (aunque al final se reducía a mi hermano y a mi lo de poner el árbol) iluminando el salón con luces de cuatro colores diferentes. Era una sensación cálida y agradable que me envolvía durante horas en el sofá.

No entiendo al que en estas fiestas pone cara larga y se pasa el día de mala leche. “¡Esta fiesta es una mierda, puro consumismo!” Sí, sí… ¿Pero a que tú eres el primero que te quedas unos días en casa tan feliz de la vida tocándote las pelotas a dos manos? ¿Qué pasaría si te quitaran estos días de vacaciones, eh? ¿Te quejarías tanto del consumismo?

Seamos realistas. Sí, podríamos hacernos regalos cualquier otro día; sí, podríamos reunirnos en familia para cenar cualquier otra noche; sí, podríamos demostrar que somos buenas personas en cualquier otro momento del año. Pero por convenio, en estas fechas, es lo que toca. No me preguntéis por qué. Será el espíritu navideño, que viene con publicidad subliminal.

Fiestas consumistas son todas, y no por ello dejamos de celebrarlas. Mejor que estar de mala leche, es preferible sentarse en una mesa con el resto de tu familia, cenar a gusto, reirte un rato… y pasar una Feliz Nochebuena, y una Feliz Navidad.

Desde un rinconcito del norte de España, donde este año me toca cenar por primera vez lejos de mi familia, pero junto a mi chica, os deseo a todos una muy feliz cena de Nochebuena, y Feliz Navidad.

Mal día eligió el destino para dedicarme un mal día.

Hoy es San Juan, debería haber sido un buen día, como todos los años. No sé, sin más, tampoco esperaba una fiesta, ni nada por el estilo, podría transcurrir tan normal como siempre y punto. Habria sido mucho mejor de lo que ha sido hoy.

Suspenso en programación. Toma ya. Y la otra nota no la sabré hasta el día 30 o más, que ya no estoy en Granada. Osea, que si que ir a hay revisión, a ver cómo me las apaño. Espero haberla aprobado…

Tengo la extraña sensación de que el día aun me guarda alguna sorpresita más, que aun no ha terminado, diga lo que diga el reloj. Tengo un mal presentimiento desde esta mañana, y no me gusta un pelo.

Al menos… estoy de vacaciones… Pero vaya una forma de estarlo -_-

Mañana será otro día.