Sí, sí, como lo oís. Llega el frío.

Ibamos andando tranquilamente ayer por la Av. Severo Ochoa aquí en Granada y nos encontramos con esta curiosa publicidad del Parque de las Ciencias.

Al principio dijimos “sí, seguro, con el calor que hace…”. Pero luego, agradecí enormemente tener mi cámara a mano. La foto estaba servida.

¡Que llega el frío!

Pinchad en la foto para verla a tamaño real. Desde luego, un claro contraste: el termómetro estaba marcando 39º a la sombra, nosotros nos asabamos de calor, y al Parque de las Ciencias se le ocurre esta original publicidad. Curioso, cuando menos curioso.

Y es que a partir del 8 de julio, el Parque estrena exposición con la Antártida como temática.

Pues eso: Que llega el frío.

¡La madre que me…!

¡Cierra la puerta, hombre! Leches, qué frío hace. Desde que llegamos a Granada es el tema estrella en nuestros comentarios. Hace más frío que en verano.

Ayer llegamos y estaba la calefacción puesta. Bien, bueno, menos mal. Pero duró escasas dos horas puesta, por aquello de que funciona cuando quiere. Dichosos sistemas automatizados… Y encima, olvidadizo que es uno, me dejé en casa el pequeño calentador de aire que tenía en Sevilla el año pasado, ¡Mierda!

Mi madre ha dicho que nos va a dar uno a mi y otro a imo. Bueno, mira, así estaremos calentitos… a partir del lunes que viene. Joder, la virgen, qué frío.

Ahora, realmente, lo prefiero. Prefiero estar congelándome de frío a estar asado de calor. El frío te lo quitas con la calefacción, un radiador, ¡O 3 o 4 mantas encima! ¡Y un buen jersey y un buen abrigo en la calle, con guantes y bufanda! Pero el calor no te lo quitas ni queriendo… no hay forma. Puedes bañarte en la piscina… que cuando salgas, tendrás calor. O puedes meterte en una nevera… si es que sabes salir luego (vivo, claro).

Escuché que la semana pasada nevó por aquí. Vaya, me lo perdí, yo quería verlo… bueno, realmente lo que quería era tirarle un bolazo de nieve a imo, pero en fin… A ver si vuelve a nevar… Que a este paso, me da que sí.

Ya hablé hace unas semanas del frío que hacía. Bueno, sobra decir que si entonces hacía frío, ahora salgo a la calle y se me congelan los dedos.

Pero… hay algo en el ambiente. Olor a… ¿Chimenea encendida? ¿Quizá?

Es extraño, pero es un sentimiento cálido. Supongo que por eso no nos llegamos a congelar…

Y me gusta. Me gusta salir del edificio y sentir el frio llegando hasta la última de las células de mi cuerpo, y luego oler y sentir ese ambiente cálido recorriendo todo lo que el frío ha intentado helar sin éxito.

Entonces es cuando sigues andando. Y ves una tira de espumillón puesta en una tienda, con dos bolas de colores colgando. Bueno, vale, tres. Malpensados.

Y en otro sitio ves un árbol decorado con muchas bolas de colores, espumillón y luces. Y te fijas en las calles, entre los edificios hay ristras de bombillas haciendo figuras de campanas, angelitos, estrellas…

Sí amigos… Llegó. Llegó la Navidad.

Y este año, más que nunca… me encanta.

Bueno, también lo hemos notado en que hay más anuncios
en televisión de colonias, bombones, juguetes…
Consumismo… la cara fea de la Navidad…

FrioEs probable que ya lo hayas notado.

Sales a la calle y hay ya cierto ambientillo. Huele… a quemado, pero es agradable. Es un olor a humo de chimenea. Es olor a castañas, un puesto cada dos o tres esquinas. Es un ambiente cálido en la ciudad, entre la gente que pasea, que va, que viene.

Pero seguro que lo primero que has notado es que hace frío.

En casa ya tienes que ponerte algo más de abrigo que un simple pantalón corto y una camiseta vieja, a no ser que tengas calefacción. A la calle tienes que salir con tres capas de ropa, además del abrigo. A las 7 ya es de noche, y hace frío.

No tienes ganas de salir de la cama por las mañanas, ni de salir de la ducha. Quieres estar calentito, tapado hasta los ojos, o con tu jersey favorito. O eso, o dar envidia al resto con tu calefacción… si sabes encenderla, claro…

Cuando sales a la calle y entras a un centro comercial, no quieres irte. No es que quieras comprar algo, es que dentro tienen la calefacción a tope. Te pasas horas mirando los DVDs a ver si entre que vas y vienes de un lado a otro de la estanteria, aparece como por arte de magia una oferta buenisima, que va a ser que no. Cuando te aburres, miras los videojuegos, y luego los libros. El orden puede variar según la proximidad de uno u otro elemento al primero que llegues.

El caso es que en la calle hace frío, y si abres la ventana de casa, también.

Es el mejor momento para pasar en compañía, con amigos de risas, con tu familia cerca de la chimenea, o abrazado a tu pareja. La cosa es estar acompañado. El frío se pasa mejor en compañía.

Y sí… además… en el ambiente se nota “un algo” que viene… está próximo… a punto de llegar… Y realmente, esta vez, tengo ganas de que llegue.

Así que abrígate, tápate, o aprende a encender tu calefacción… y procura no pillar un catarro.

Cuando el grajo vuela bajo,
¡hace un frío del carajo!