Momentos. De alegría, de tristeza, de euforia, de rabia, de fiesta, de soledad. Momentos.

La vida se compone de pequeños momentos que parecen eternos. Un instante, un segundo, un momento, que es eterno.

Por ejemplo, ahora, tú, lees esto. Te parece eterno, porque actualmente estás leyendo. Y hasta que no llegues al último punto (o dejes de leer por aburrimiento), seguirás leyendo. Pero mientras estás leyendo, y parece que no tenga fin. Parece eterno.

Cada momento de nuestra vida nos parece eterno en ese sentido. Cuando estamos leyendo, jugando, pensando, estudiando, amando, de viaje, de fiesta, alegres. Normalmente esos momentos parecen aun más eternos si nuestro ánimo es bajo, estamos tristes, deprimidos, preocupados. Pero igualmente, no parecen acabar nunca.

Sin embargo, el tiempo es fugaz. Nuestros momentos no son eternos, pasan volando junto a las horas, que no se detienen.

Este viaje a Madrid me ha hecho pensar en la fugacidad del tiempo. Parece que hace media hora estuviese diciendo “nos quedamos un par de días más”, y ahora resulta que estoy en Granada. Han pasado tres días desde aquello.

Tempus fugit. El tiempo pasa. Veloz. Imparable. Aunque nuestros momentos sean eternos, en el sentido que he explicado antes.

La conclusión es que deberíamos vivir el momento presente lo mejor que podamos. Porque dentro de una hora este presente en el que estás se habrá esfumado, no será el mismo, e incluso puede que no lo vuelvas a vivir nunca. Deberíamos aprovechar cada simple segundo de nuestras vidas.

Párate a pensarlo tan solo… un momento.

Después de comprobar que el portátil funcionaba ya correctamente, y con un par de propalgina al día durante dos días (los polvitos mágicos, importantes), parece que todo empieza a ir bien: el portatil, y mi resfriado, que desaparece poco a poco. Hoy ya casi ni estornudo.

Ya mañana se acaba el viaje. Lo estamos pasando de coña ciertamente. Pero en fin, que le vamos a hacer, el lunes empiezan las clases y hay que ir volviendo al nido.

Me quedo con muchas cosas del viaje. Este ha sido muy bonito y divertido. Me quedo con que he visto a Dumue todos los días, cosa importante. Con Guitar Hero en PS2 y la guitarra que no funciona (probablemente porque era de Ikea y estaba mal montada). Con Camichan, que se ha portado de lujo con nosotros. Con trasladar el sur al centro. Con la tienda de caramelos. Con el batido de cheesecake y fresa (Dios…).

Con muchas, pero que muchas cosas más. Pero sobre todo… Con el buho.

Mañana a las 8 de la mañana cogemos el bus, coincidiendo con Mei y Mawi. Vamos junticos.

Hale, hasta mañana a todos.

Un buho, un buho… xDDD

Finalmente optamos por una solución que no se me había ocurrido la noche anterior, aunque eso sí, habría sido bastante ruidosa a las 2 y pico de la mañana: el secador de pelo.

Estuvimos un rato con el ordenador abierto por abajo y por la grabadora secando con el secador. El resultado fue que al encenderlo pude gritar aquello de “¡Está vivooo!”

Pero el puñetero no estaba vivo del todo. Supongo que la única parte que no secamos (porque no puedo abrir la tapa) es el disco duro, y este, no funciona como debería. La primera vez, se inicia, carga grub, y empieza a cargar Ubuntu. Luego se queda clavado y dice que nanai. A partir de ahi, inicia el PC y no detecta el disco duro.

Dejando el portatil aparte, ayer fue un día completo. Vimos a Meiling y a Mawi (Sí, estamos todos en Madrid), a NeGrO y a Dumue. Fue un dia muy divertido, aunque jodido en todo momento por el puñetero catarro que me acompaña.

Finalmente nos vamos a quedar unos días más, para disfrutar las vacaciones que por culpa de la fiebre no estabamos disfrutando como deberíamos (aunque estar en casa de Camichan ya es disfrutar de nuestras vacaciones, que conste ;) ).

Menudas vacaciones.

La única semana que puedo decir que estoy de vacaciones… Y voy de mal en peor, me temo.

Estamos en Madrid, en casa de Camichan, lugar del que no salimos desde el sabado pasado, día que llegamos. La razón es que he cogido un catarro de la hostia, estoy estornudando todo el dia, y de vez en cuando me da incluso fiebre. Un cuadro.

No se puede decir que lo esté pasando mal, para nada. Lo estamos pasando bien, es divertido estar en casa de Cami (y ver a NeGrO con un delantal de cocina).

Peroo… Digamos que ahora estoy escribiendo desde el portatil de Hikari. Un “desafortunado accidente” ha hecho que mi portatil… no encienda. Así, directamente. ¿Por qué no empiezan a plantearse las casas de fabricantes hacer los portátiles resistentes al agua?

En fin… Espero que no pasen más cosas. No más. Con esto ya tengo suficiente…

Y allí estaba yo. En aquella multitud de gente.

Gente que te empujaba para pasar. Gente con prisa. Gente que deseaba salir de allí tanto como yo.

Pero yo estaba allí parado. Quieto. ¿Qué hacía yo allí?

Él me había dicho que iba a ser bonito, que había luces de colores, todo muy navideño. Que me iba a gustar. Y a ella también.

Simplemente le seguí. Le seguí por las calles hablando animadamente. Pronto encontramos aquella multitud. Y teníamos que meternos dentro. Pensé que allá donde fuese el lugar al que nos estabamos dirigiendo, iba a estar aun peor que la calle. Y no me equivocaba.

Estuvimos unos 20 minutos andando dentro de aquella multitud. La calle no tenía más de 100 metros, pero estuvimos andando 20 minutos. Y por fin, llegamos.

¿Llegamos a dónde? Nos hemos quedado parados en medio de la gente. ¿Por qué?

¿Esto era lo que veníamos a ver…? Pues ya lo hemos visto, venga, vámonos… ¿Que van a cantar? Por mi como si bailan una jota y luego saltan a la comba…

Supongo que me quedé por ella… Quería verlo. Era como una niña pequeña esperando a la cabalgata de reyes. Solo que si intentaba pasar por alli una cabalgata, iba a tener serios problemas de movimiento…

Y fue entonces… cuando aquellos muñecos diabólicos… sí, navideños, diabólicamente navideños… en aquel escenario enorme y todo decorado de luces de colores… empezaron a cantar:

¡Cortylandia, cortylandia!
¡Vamos todos a cantar!
¡Alegría en estas fiestas
porque ya es navidad!
¡Cortylandia, cortylandia!
¡Vamos todos a cantar!
¡Alegría en estas fiestas
porque ya es navidad!

Es decir. Llevabamos media hora andando entre una multitud de gente impresionante. Nos hemos parado en medio. Recibimos empujones, apretones, padres altos con sus hijos en hombros delante tuya que te impiden ver nada. Todo para ver… ¿Muñecos cantando?

En fin… Feliz Navidad…

PD: No, no me gustó Cortylandia xD