One - Metallica. Album: “…And Justice for All”

Una noche más, no puedo dormir. Ha sido un día duro. Pero no puedo dormir.

No sé qué ha pasado, pero estamos teniendo unos problemas de hosting con FrikIN. Estoy seguro de que ha sido un error, espero que no sea nada más grave. Pero no han llegado en el momento correcto.

Llevo unos días muy tontorrón. Sin fuerzas para nada, sin ganas de nada. Es un hecho que agobia de cara a junio. Lo cual se convierte en un círculo vicioso.

En estos días estoy especialmente quisquilloso, sensible, quejica… hasta más paranoico de la cuenta. Me afecta todo, y puedo hacer una montaña de un grano de arena en menos de un segundo, y hasta ponerle arbolitos si me da. Estoy de un humor que asusta. A más de uno le he pegado ya un berrido, injustamente.

Si me enfado con alguno por cualquier tontería, por favor, no me lo tengáis en cuenta.

Siempre he dicho que los exámenes no me ponen nervioso. Y es cierto. Pero casi preferiría estar nervioso que así. No son nervios lo que tengo. Es… desgana.

Lo bueno es que el problema está localizado: esto son bajones porque se acercan los exámenes. Localizado el problema, puede combatirse. De hecho, estoy poniendo mucho de mi parte. Aun sin ganas, me siento, programo, estudio, aunque sea un ratito, algo es algo, es mejor que nada. Poco a poco iré acostumbrándome, y pronto estaré mejor y más optimista.

Además, la semana que viene me toca viajecito, que probablemente sea más largo de lo normal. Me vendrá bien un cambio de aires con mi niña.

En fin. Voy a intentar dormir, algo, un poquito. Por la mañana me sentaré y estudiaré otro rato. Tengo que hacerlo.

Tengo que hacerlo.

Hoy es un día raro. Extraño. Como triste. Como vacío.

Un día de esos que quiere la casualidad encontrarte solo en casa, sin nadie a quién llamar, sin nadie con quien poder hablar. Todos apagados o fuera de cobertura. No molestar.

Uno de esos que termina, y no sabes bien por qué, no te deja buen sabor de boca. Quizá sea el cansancio acumulado de estos días. Quizá el estrés del trabajo. Quizá…

De los que acabas tirado en una silla sin saber qué hacer, a dónde ir, o qué cenar. De esos, en los que hagas lo que hagas, te da pereza, y aun más pereza te da tener que hacerlo solo.

Un día en el que esperas que ocurran cosas que finalmente… no ocurren. De la forma más decepcionante posible, no ocurren.

Y aunque en general, ha sido un buen día… Hoy es un día raro. Extraño. Como triste. Como vacío.

Momentos

R.I.P.

En la vida hay ciertos momentos por los que no nos gustaría tener que pasar nunca.

Son esos momentos en los que sientes que no puedes hacer nada por aliviar el pesar de otra persona. Momentos en que palabras cargadas llegan vacías a su destino. Momentos en que no importa que llueva, nieve, o truene. Momentos en los que el tiempo se detiene. Momentos en que no hay buenos ni malos, no hay fuertes ni débiles, sólo hay personas. Momentos en los que llueve dolor en forma de lágrimas.

Son momentos que a nadie gustan, ni a unos ni a otros. Son momentos duros para todo aquel al que alcance la onda expansiva. Son momentos en que la respiración se detiene un instante, que parece una eternidad. Son momentos que no tenemos en cuenta hasta que aparecen, aunque hayan avisado de su llegada.

No son fáciles para nadie. Y no solemos pensar en ellos. Hasta que llegan.

El problema es que no sabemos exactamente cuándo, y, aunque lo supíesemos, la mayoría de las veces no podemos hacer nada por evitarlo. Y tarde o temprano llegan.

Y siempre, sin excepción alguna, son difíciles de sobrellevar.

Mi abuela me dijo una vez que cuando una persona muere,
se convierte en estrella, y se queda brillando en el cielo.
Hoy ha nacido una estrella.
Descanse en Paz.