Y allí estaba yo. En aquella multitud de gente.
Gente que te empujaba para pasar. Gente con prisa. Gente que deseaba salir de allí tanto como yo.
Pero yo estaba allí parado. Quieto. ¿Qué hacía yo allí?
Él me había dicho que iba a ser bonito, que había luces de colores, todo muy navideño. Que me iba a gustar. Y a ella también.
Simplemente le seguí. Le seguí por las calles hablando animadamente. Pronto encontramos aquella multitud. Y teníamos que meternos dentro. Pensé que allá donde fuese el lugar al que nos estabamos dirigiendo, iba a estar aun peor que la calle. Y no me equivocaba.
Estuvimos unos 20 minutos andando dentro de aquella multitud. La calle no tenía más de 100 metros, pero estuvimos andando 20 minutos. Y por fin, llegamos.
¿Llegamos a dónde? Nos hemos quedado parados en medio de la gente. ¿Por qué?
¿Esto era lo que veníamos a ver…? Pues ya lo hemos visto, venga, vámonos… ¿Que van a cantar? Por mi como si bailan una jota y luego saltan a la comba…
Supongo que me quedé por ella… Quería verlo. Era como una niña pequeña esperando a la cabalgata de reyes. Solo que si intentaba pasar por alli una cabalgata, iba a tener serios problemas de movimiento…
Y fue entonces… cuando aquellos muñecos diabólicos… sí, navideños, diabólicamente navideños… en aquel escenario enorme y todo decorado de luces de colores… empezaron a cantar:
¡Cortylandia, cortylandia!
¡Vamos todos a cantar!
¡Alegría en estas fiestas
porque ya es navidad!
¡Cortylandia, cortylandia!
¡Vamos todos a cantar!
¡Alegría en estas fiestas
porque ya es navidad!
Es decir. Llevabamos media hora andando entre una multitud de gente impresionante. Nos hemos parado en medio. Recibimos empujones, apretones, padres altos con sus hijos en hombros delante tuya que te impiden ver nada. Todo para ver… ¿Muñecos cantando?
En fin… Feliz Navidad…
PD: No, no me gustó Cortylandia xD