¿Qué está bien y qué está mal?

¿Qué se supone que se debe hacer cuando se tiene que elegir entre lo que está correcto y lo que uno quiere?

Claro, debemos elegir lo que está correcto. Es lo mejor. Es lo lógico. Lo menos precipitado, lo más meditado, lo que beneficiará a más gente. Elegir lo que uno quiere es ser egoísta, es solo pensar en uno mismo, no está bien. No, no está bien. Pero entonces, ¿Quién piensa en ti? Si siempre elegimos lo correcto, al final, nos quedamos sin nada, o al menos, sin una gran parte de las cosas que queremos, o que alguna vez quisimos.

¿Es un pensamiento egoísta? Depende de cuantas veces lo apliques. Si siempre miras por ti, es egoísta. Si siempre eliges lo correcto, al final te quedas sin nada.

¿Qué pasa cuando esa decisión no es directamente tuya, si no que se te impone una u otra opción? ¿Puedes quejarte si se te impone la opción “correcta”? ¿O eres demasiado egoísta si lo haces? ¿Tienes derecho a ponerte triste, o incluso, a deprimirte?

A veces siento que “alguien” se lo pasa bomba poniéndome un caramelo en la boca para que se me quede el gusto en los labios, y luego quitándomelo para fastidiarme. A veces siento que debe existir un equilibrio en esta vida entre las cosas buenas y las cosas malas que nos pasan, y ciertas cosas que me pasan son demasiado buenas para dármelas, y rápidamente se me niegan. O eso, o la balanza está un tanto desequilibrada en mi contra.

A veces pienso que ese “alguien“, llámalo Dios, o llámalo ser-sobrenatural-que-manda-en-el-universo, tiene sentido del humor y todos somos parte del chiste. Pero yo soy su bufón, su payaso especial, el que más diversión produce.

Y encima, ni siquiera puedo quejarme, porque es lo correcto.

2007

Otro año se va… Ve diciéndole adios, porque le quedan pocas horas, eh…

Ahora es cuando uno se sienta, piensa, reflexiona sobre lo que ha hecho el último año, y hace un balance…

(Oh, oh… se avecina post pasteloso…)

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