25
Momentos. De alegría, de tristeza, de euforia, de rabia, de fiesta, de soledad. Momentos.
La vida se compone de pequeños momentos que parecen eternos. Un instante, un segundo, un momento, que es eterno.
Por ejemplo, ahora, tú, lees esto. Te parece eterno, porque actualmente estás leyendo. Y hasta que no llegues al último punto (o dejes de leer por aburrimiento), seguirás leyendo. Pero mientras estás leyendo, y parece que no tenga fin. Parece eterno.
Cada momento de nuestra vida nos parece eterno en ese sentido. Cuando estamos leyendo, jugando, pensando, estudiando, amando, de viaje, de fiesta, alegres. Normalmente esos momentos parecen aun más eternos si nuestro ánimo es bajo, estamos tristes, deprimidos, preocupados. Pero igualmente, no parecen acabar nunca.
Sin embargo, el tiempo es fugaz. Nuestros momentos no son eternos, pasan volando junto a las horas, que no se detienen.
Este viaje a Madrid me ha hecho pensar en la fugacidad del tiempo. Parece que hace media hora estuviese diciendo “nos quedamos un par de días más”, y ahora resulta que estoy en Granada. Han pasado tres días desde aquello.
Tempus fugit. El tiempo pasa. Veloz. Imparable. Aunque nuestros momentos sean eternos, en el sentido que he explicado antes.
La conclusión es que deberíamos vivir el momento presente lo mejor que podamos. Porque dentro de una hora este presente en el que estás se habrá esfumado, no será el mismo, e incluso puede que no lo vuelvas a vivir nunca. Deberíamos aprovechar cada simple segundo de nuestras vidas.
Párate a pensarlo tan solo… un momento.


